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lunes, 30 de diciembre de 2019

Los municipios alrededor de las grandes ciudades son los únicos en los que hay más nacimientos que muertes

Mientras los grandes núcleos están estancados en su saldo vegetativo, las localidades de sus áreas metropolitanas sostienen la natalidad en España.

Aunque el saldo vegetativo durante el primer semestre es negativo por quinto año consecutivo y el número de nacimientos es el menor desde que hay registros (1941), el efecto de la inmigración lo compensa y España tiene más habitantes que nunca.

Consulta en este mapa cuántos residentes nacieron y fallecieron en tu municipio en los últimos 20 años

La explicación de este fenómeno probablemente excede la demografía. Elementos como el coste de la vivienda en el centro de las grandes urbes o las tendencias internas en movilidad se dibujan como posibles causantes de esta situación, según especula Pérez.

"Es uno de los grandes cambios demográficos, el espacio que ocupamos con la movilidad se ha disparado y hace un tiempo que la movilidad interna tiene unas pautas novedosas", explica el demógrafo. "En los 60 los movimientos eran de los pequeños municipios a las grandes ciudades. Ahora está habiendo un desplazamiento a las cabeceras de comarca", añade.

Ya no solo se busca el sitio específico en el que hay servicios y trabajo, que también; las altas posibilidades en movilidad llevan a que ocupemos mucho espacio. Hoy en día no es raro vivir en un sitio, que tu hijo vaya al colegio en otro municipio y que la oficina esté en un tercero. Pérez cierra con una obviedad, no por ello menos cierta: "Donde va la gente joven habrá nacimientos, de donde se van, habrá muertos".

Y el precio de la vivienda ha expulsado a los jóvenes del centro de las ciudades hacia la periferia, entendiendo incluso que las ciudades de las áreas metropolitanas son parte de las ciudades.
La tendencia que muestran los datos es clara. Pese al pesimismo general con el que se reciben, los demógrafos no ven mayor problema: la llegada de la inmigración compensa los hijos que los españoles no tienen. Y van a seguir llegando. Y cuando nacen sus hijos son españoles igual, recuerda Pérez. (Ver más >)